
Desde pequeñito me decían que no me peleara, sobretodo por tonterias. Ya se sabe que los críos empiezan jugando y luego terminan pegándose. Uno supone, quizá algunos no, que cuando va a crecer eso cambiará. Yo por lo menos lo pensaba. Presentía que cambiaría de opinión muchas veces; y frente a estos cambios, lo mejor es la paciencia. Porque la paciencia es la madre de todas las ciencias, y como ciencia, nos da la posibilidad de analizar esos cambios que nos transforman poco a poco para asimilarlos. Pero como digo hay personas que siguen siendo como niños: “¡Buuuaaa! ¡Buuuaaa! (Estas onomatopeyas – si es que son onomatopeyas – intentan ser un llanto) Mamaaaaá, mira lo que me ha pasado! Asi es como veo a este tipejo politicastro, que no sé quien es, que ha montado semejante revuelo por un programa de humor. Si no le gusta el humor no sé para que lo ve, ¿que no?