Un corto paseo por el soto de Cantalobos, próximo al barrio de Las Fuentes, me ha servido para hacer unas fotos que ni son curiosas ni novedosas. Pasear por el soto es agradable salvo por las picaduras de mosquitos u otros insectos, hoy como no, algo me ha picado… La vegetación del soto ha crecido mucho este año con las lluvias caídas y el estrecho sendero que circula por dentro del soto resulta apenas visible. Los pajarillos, que los hay muchos (por lo menos más que en un parque de dentro de la ciudad) y de muchas clases no cesan de piar, acompañando en todo momento los pasos del caminante que se adentra por estos lares. He caminado bastante próximo a la orilla en casi todo momento, observando las piedras arrastradas y depositadas, pulcramente labradas y limadas sus asperezas, que encontraba a montones en la orilla. Piedras de todos los colores, tamaños, formas y composiciones.
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