Archive for August, 2009

Relatos breves 1


2009
08.27

Siempre me ha gustado escribir, aunque también he sido siempre consciente de lo mal que se me da, por eso no he escrito mucho. Pero guardo algunos textos que me gustaría compartir. La mayoría no tienen título, así que me los inventaré. El texto de hoy no tenía título así que lo titularé: El funeral.

EL FUNERAL

A partir de ese momento todo parece ocurrir a cámara lenta. Alzo la vista, y a medida que subo, distingo una bella silueta. En mi cara aparece una sonrisa pícara, alegre y fanfarrona. Pero cuando llego a contemplar su cara, sus ojos…; la sonrisa va desapareciendo, se esfuma. Mi cara entonces no es capaz de mostrar ningún gesto. Unos ojos que miran atónitos. Unos ojos, que quien los viera diría que están horrorizados. Unos ojos, que durante largo tiempo no pueden dejar de mirar; de mirar unos ojos, de mirar unos labios, de mirar una cara perfecta, de mirar algo que nunca había visto: belleza, juventud, inocencia, alegría… Todo en tan poco espacio, en tan poco tiempo. Multitud de pensamientos, de ideas, de sentimientos. En mi mente es de día a pesar de ser de noche. En mi mente estamos solos a pesar de haber mucha gente. En mi mente… En mi mente todo es de otro color, de su color. ¿Cómo te llamas? ¿Cuál es tu nombre? ¿De dónde has salido? ¿Por qué yo? ¿Por qué has decidido cruzarte esta noche en mi camino? ¿Por qué quieres herirme? No te conozco. No me conoces. ¿Quién eres? ¿De donde vienes?

Mi cabeza está a punto de enloquecer. Y yo desearía encontrar un sitio donde esconderme. Ella extiende la mano, y sin dejar de mirarme, clavada su mirada en la mía, quizá extrañada de la forma en que la miro, me saluda, me dice su nombre, me dice quien es, se descrube. Extiendo mi mano, completamente a su merced, y cojo la suya. Me presento, aunque no oigo mis propias palabras. Pareciera que el sonido no se prppagara por el aire sino a través de nuestros cuerpos, de nuestras manos. Noto un cosquilleo en mi mano. Ella no quiere hacerme daño, no quiere hacer fuerza, pero a mi la mano me abrasa como si me apretara la mano con demasiada fuerza, como si quisiera hacerme daño.

Tengo miedo, estoy asustado. Muchas veces me ha ocurrido. Ahora la veo, la recuerdo y la veo. Si se borra su imagen de mi mente, la vuelvo a mirar y la recuerdo. pero yo sé que cuando no la pueda mirar, la olvidare, la ehcaré de menos, no la recordaré. Es tan fácil olvidar. Le suelto la mano, consciente por un momento de que hay gente a la que aún debe saludar. Y ahora, ahora que no la tengo delante, la recuerdo.